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¿Por dónde empezar cuando gustosamente quieres gritar de alegría?

Las emociones empiezan cuando un jeepero sabe que va a salir a ruta y no sin dejar de tomar en cuenta algunos de los padecimientos culposos, el insomnio pre ruta y esa ansiedad por darle marcha al motor como si tu 4×4 te estuviera esperando como un cachorro espera a su dueño para abrir la puerta y sacarlo a pasear; y mientras esas emociones suceden, desarrollar el ritual de preparativos es parte fundamental para asegurar la diversión; entre otros, estado del jeep y revisión de líquidos, tiendas y sleeping, cambios de ropa, radios y por supuesto, la hielera.

Ahora sí, puesta en marcha el 4×4… ¡vámonos! En esta ocasión la sede de la diversión fue el pueblo mágico de Zacatlán, en el estado de Puebla, y una vez librado el tráfico de la ciudad, ese insomnio y ansiedad empiezan a ser saciados; por ser viernes y mientras hacíamos el recorrido, una librería de buena música hacía de las suyas adornando las emociones.

Siempre es placentero estar en carretera e ir disfrutando de los hermosos paisajes mientras llegas a tu destino, así entonces y en ese tenor, los letreros de Zacatlán se empezaba a avistar, cada vez más cerca y así continuamos hasta llegar, no vi una sola manzana, pero si gran cantidad de lugares, formas y gente agradable para enmarcar, un par de vueltas por el centro y fuimos directo al punto de reunión y donde pasaríamos la noche, campamento Real Paredones, un lugar muy agradable a la vista y al sentir; con amplios y hermosos jardines y cabañas. Poco a poco fueron llegando los participantes, otros llegarían por la mañana, y así entonces, se instalaron las tiendas de campaña, de tal modo que se dio un rato de convivencia con todos los asistentes, los Xtreme y el club local Chinahues Zacatlán; y entre unos relajantes tragos y botanas, llegó el momento de pernoctar.

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Al finalizar la noche, un emotivo amanecer lleno de niebla nos daba los buenos días, poco a poco fuimos levantando el campamento, unas fotografías y partimos a tomar el desayuno; y fue gracias al ayuntamiento que colaboró con la bienvenida y asignó una calle en el centro de Zacatlán para estacionar la caravana mientras desayunábamos muy rico en el Café “El Zaguán” una vez finalizados los alimentos, llegó el momento de partir a la ruta, salimos del centro y entre calles,llegamos a la última de estas, y muy increíblemente, pero decir que con solo cruzar la calle y ya estábamos jeepeando, era literalmente cierto; al cruzar, inmediatamente un arroyo ya nos esperaba, así entonces, uno a uno fuimos entrando y empezamos a hacer el recorrido sobre este, y aun que pequeño era el caudal, lograba ocultar esos hoyos en los que caíamos y que nos iban anunciando que la diversión era en serio.

Así pues y mientras hacíamos el recorrido de los Stock que fue bastante bueno, incluso para los modificados que podíamos optar por unos pasos con dificultad y que requirieron uso de winch, fuimos avanzando sobre el denso bosque, pues había segmentos donde los 4×4 pasaban justos, había caminos que conectaban con algunos pequeños poblados donde pudimos jugar cruzando otro arroyo e incluso donde uno que otro modificado batalló, y así continuamos con unas pendientes, subiendo y bajando nos alejamos y seguimos avanzando a ritmo de unos buenos ramasos.

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Así pasó el tiempo hasta que llegamos al momento y al lugar de los alimentos, la “Hacienda Amoltepec” nos recibió con unas hermosas vistas de su construcción y sus al rededores, así, todos en una gran mesa compartimos una rica y tradicional comida, experiencias y momentos gratos, posterior a esto llegó el momento de la rifa de los premios y de dar la despedida a los Stock. Tengo plena seguridad que quedaron con un gran sabor de boca, y no solo por los alimentos, sino por la ruta que estuvo excelente.

Quedábamos los modificados, nervios al pensar las dificultades que enfrentaríamos, sin embargo, todos sabíamos que el compañerismo nos estimulaba a hacer los mismos pasos y no usar “chicken”, así nos aventuramos y al cruzar por la orilla del lago de la hacienda, nos adentramos a una gran pendiente de subida y entre veredas hasta llegar a una resbaladilla que descendimos en 4L y frenando, llegado mi turno, la bajada me jaló hacia los árboles hasta estamparme con ellos, una vez corregido, llegué al final del descenso con un saldo de, defensa golpeada, un espejo y la parrilla del snorkel rotos, una vez que todos pasamos esa bajada, seguimos avanzando a marcha lenta, cruzando diversos y dificultosos pasos, algunas rocas que decidieron hacerlo complicado, pero muy estimulante y así por un par de horas seguimos librando obstáculos, algunos eran posibles solo con spoteo y winch, pasado el tiempo a alguien se le ocurrió hacer la resbaladilla de subida y solo serían un par de personas que querrían hacerlo, total todos terminamos ascendiendo de regreso, algunos con y otros sin winch, y así salían ocurrencias como ¿y si los llevamos a las piedras? Eso no sonaba nada bien, continuamos por algunos pasos lodosos, hasta que llegamos a una bajada empedrada, ¿sería esa acaso la sugerencia de llevarnos a las piedras? Pues bastante corta pero arriesgada, las llantas se resbalaban por las piedras y justo a un lado de esa bajada había un pequeño barranco, lo que albergaba algo de preocupación añadido de ver como los primeros autos al bajar pareciera que se iban en picada con pinta de volcadura, no lo pensé dos veces, ya estaba muy preocupado, de modo que no me arriesgue y bajé a mis acompañantes diciéndoles a modo de broma, fuera de aquí porque está volcadura será solo mía, sin embargo, logré como todos finalizar esa bajada con bien gracias a los spoters.

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Ya ese había sido el paso de coronación, el resto fue terminar el recorrido hasta llegar la calle principal con algo de oscuridad, todos gustosos y emocionados terminamos sin un solo 4×4 descompuesto, solo algunas marcas de guerra.

No cabe duda que Zacatlán está rodeado de un gran parque de diversiones para todos los gustos, con gran júbilo me despedí de todos, realmente estaba muy emocionado y con la adrenalina todavía al 100, así que la proveché para emprender el camino de regreso a casa.

Agradezco a ClubXtreme por esta gran ruta y por su excelente organización, sin dejar de mencionar y agradecer también al club colaborador Chinahues Zacatlán, y me aventuro a asegurar que no solo yo, sino todos y cada uno de los participantes, los stock y los modificados, no vimos manzanas (broma) quedamos con una gran satisfacción de aventura, de experiencia y de nuevos amigos.

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¡Grandes saludos para todos y hasta la próxima!

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