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Como en un cuento de magia, el dinero se había convertido en arena en los bolsillos, arena que llenaría los corazones de todos los bienaventurados en esta fantástica experiencia…

Todo estaba listo, los integrantes de Club Xtreme 4×4 habían pasado el día anterior registrando a  las decenas de aventureros, todos esperábamos ansiosamente que la noche yaciera con el nacimiento de un nuevo día, el día que todos anhelábamos para darle marcha a nuestras máquinas y vivir la aventura de cruzar las dunas de esta maravillosa región.

Esta aventura comienza con una mañana bastante cálida, Chachalacas se regocijaba al dejar pasear a poco más de un centenar de Jeeps por sus calles, las tiendas abarrotadas proveyendo a todos los participantes que llenaban sus hieleras de agua, cerveza, jugos, emparedados y botanas entre otras cosas, el sol tomaba fuerza para formar parte de lo que iba a ser una gran experiencia; entonces, uno a uno se fueron integrando los vehículos a las caravanas al pie de la playa, todos alineados y entre desinflando llantas y estrechando manos se dejaba asentado el manifiesto de que todos compartíamos el mismo sentimiento y gusto por la ruta, así pues, llegó el momento de que la primera caravana partiéramos, mismo momento en que el corazón se llenaba de júbilo ante la sensación de ir conduciendo sobre la playa mientras que a lo lejos se avistaba parte de ese gran escenario lleno de majestuosas dunas.

El tiempo transcurría y por varios minutos continuábamos con el recorrido, conociendo el paso de Doña Juana, una desembocadura de un rio hacia al mar, lugar donde los más intrépidos se aventuran a cruzarlo. Más adelante llegamos a una vereda que nos dio el paso para entrar a un pequeño poblado y hacer una pequeña parada para quien no se hubiese provisto de víveres,  una vez resuelta esa escala continuamos entre calles para entrar a un camino de terracería que a sus lados se amurallaba con las altas y verdes milpas hasta que nos topamos con la entrada que Club Xtreme 4×4 había elegido para dar inicio al recorrido por las dunas, uno a uno fuimos entrando para  hacer una parada y recibir indicaciones generales e indicaciones precisas para quienes nunca habíamos manejado en este tipo de terreno, así entonces, llegaba el momento de que los no experimentados hiciéramos la primer bajada por la duna con los nervios consumiendo la concentración por la sensación de una posible volcadura, empezamos a descender en recto, todos bajamos sin complicaciones, excepto el segundo carro, que por alguna extraña razón al llegar abajo, ya no le permitió hacer un solo cambio de velocidad, el primer auto descompuesto en la primera duna, lo que dio lugar para que mi mente albergara la idea de que algo así me podría pasar y quedar varado en medio de la nada, en ese momento una voz interrumpió mi angustiado pensamiento dando la indicación de que los tripulantes de ese carro se integraran a algún otro para continuar el recorrido y al finalizar la ruta regresar por el descompuesto.

Una vez integrados, el recorrido continuaba, el sol se fortalecía y la confianza nos abrazaba para que entre sus brazos lográramos hacer los descensos con mayor seguridad, por un largo trecho seguíamos entre duna y duna para darle paso a una nueva complicación, las pronunciadas pendientes, que a algunos nos estaba costando trabajo librarlas, los autos se atascaban, se forzaban demasiado, entonces un experimentado aventurero bajó y trazó otro modo de subir esas largas inclinaciones, rodeando por los costados de las dunas con gran velocidad lográbamos salir, una vez resuelto esto, proseguíamos y al estar adelantados hacíamos parada para no fragmentar la caravana mientras saciábamos nuestra sed y cruzábamos conversaciones.

El tiempo transcurría y fue entonces cuando un segundo auto presentó complicaciones, los brazos de la arena lo atraparon y en un gran forcejeo el vehículo cedió su fortaleza al ya no responder; con este contratiempo, hicimos escala mientras intentaban resolver el problema, el paso de la caravana era lento, sin embargo, esto no desmerecía las sensaciones que en nuestro corazón se iban grabando, los autos esperábamos en la cima de una duna mientras a lo lejos divisábamos a otras caravanas y fue en ese momento cuando la segunda alineación integrada por los Jaibos4x4 nos emparejó, pilotos muy experimentado esperaban con nosotros mientras  algunos de ellos hacían demostraciones con sus poderosos motores modificados subían y bajan dunas sin la menor complicación, así pues, era el momento en que la caravana debía continuar mientas expertos de Club Xtreme 4×4 asistían al carro descompuesto.

El recorrido estaba por finalizar, los tripulantes ya mostrábamos cansancio y agotamiento pero nadie soltaba su volante, queríamos más dunas, así que continuamos sobre ellas por un rato a un paso más constante hasta que llegamos finalmente a la última duna, una duna que vivía en las incesantes caricias del oleaje del mar, uno a uno nos fuimos alineando en la playa para así apagar por un rato nuestros motores y dejar salir ese gran suspiro que nos dejaba manifestar la complacencia de tan maravillosa experiencia.

Sin más, llegaba el momento de compactar la caravana para que Club Xtreme 4×4 regresara por los autos averiados, así, uno a uno nos fuimos retirando tomando el camino de terracería y playa para tomar un merecido descanso.

No queda más que encomiar la experiencia y profesionalismo que una 10ª edición le ha dado a Club Xtreme 4×4 y agradecer todas y cada una de las atenciones recibidas para que cada uno de nosotros disfrutáramos una tan bien organizada ruta que ha dejado una gran satisfacción, recuerdos, sonrisas y sobre todo nuevos amigos… gracias!!!

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