Regístrate
Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.

Después de estar un par de semanas planeando una ruta nocturna en sábado, y justo a unos días de la fecha acordada sucedió un evento inesperado que cambió la ruta para domingo por la mañana.

Entonces, una vez resuelto así, el sábado por la noche terminamos por confirmar los que asistiríamos: Gallo, Cha Cha Charly (CCC) Héctor Pedroza, Daniel Gigena y Abraham; además de qué llevaríamos cada uno; así pues, nos citamos en el Valle del Tezontle a las 0900 para desayunar y ahí entre pláticas con GPS impreso, se acordó la ruta que en teoría seguiríamos, Las Lajas al revés.

Una vez definidas las posiciones, Gallo de líder y CCC de Barredora, partimos rumbo a la ruta donde inicialmente se pretendía subir a las antenas por un camino de zanjas que desgraciadamente ya estaba bloqueado, entonces así sin más tuvimos que subir por el camino empedrado y floral hasta que llegamos al Valle del Pantano, ahí empezaba lo provechoso de nuestra ruta; suficientes tramos fangosos, lodosos, además de toparnos con unos buenos pasos.

Gallo iba guiando y en su andar llegó el momento en que se aventuró a cruzar un paso lodoso quedando atascado al igual que Héctor y haciendo con él la maniobra de elefantito, pues los demás habíamos cruzado por otra vereda viendo que no cruzaríamos sin ayuda, así entonces, librado este obstáculo continuamos subiendo con bastante dificultad donde en un tramo, no calculé la zanja y quedé atorado de la defensa trasera, así Daniel se adelantó para asistirme y poder salir, mismo tiempo y un poco más abajo CCC también se atoró y era asistido por Héctor. Ya lograda la subida, nos dimos un merecido receso para tomar un poco de “agua fresca”, pasados unos minutos continuamos hasta llegar a una desviación para subir a Las Lajas llena de rocas y zanjas, subimos por un tiempo sobre el camino que solo nos tomaría unos 30 minutos para llegar a la bajada de las Lajas (que para nosotros sería subida) hasta que en un punto se coartó el ascenso por un nuevo bloqueo, una cerca de alambre abarcando un buen perímetro y ahí entre buscando alternativa y entre pensando cortar la cerca y al pasar unirla nuevamente, decidimos regresar por donde tomamos la desviación para que en futuras ocasiones ningún jeepero sea mal visto, ahí empezó la improvisación.

Proseguimos por una vereda unos 30 minutos hasta que llegaba el momento de hacer la escala de los alimentos: arrachera, costillas, adobada, nopales, “aguas frescas” además de la dificultad para encender la parrilla hasta que Gallo decidió aventar el GPS impreso que nos guiaba; así la pasamos un par de horas charlando, echando chistes y anécdotas, hasta que transcurrió el tiempo y llegó el momento que deberíamos continuar, así entonces, ya no proseguimos hacia Las Lajas, Gallo decidió aventurarse por un camino que se veía que ya hace mucho que nadie pasaba por ahí, pues la naturaleza ya se había encargado de borrar casi por completo las huellas de antaño, así pues, fue trazando camino en jeep y a pie previendo no caer en alguna cañada oculta por la yerba. Por consiguiente, nos cayó la noche y sin querer… nos tocaron alrededor de dos horas de ruta nocturna, y así continuamos a paso lento hasta llegó el turno de que Daniel se atascara, ya solo nos faltaba él, una vez librado continuamos hasta llegar a un valle que tiene unas rampas que claro, jugamos un poco ahí hasta continuar con el camino y seguimos el regreso que el buen Gallo tenía bien conservado en su memoria.

RADICALES

Por fin, Así llegábamos al final de la ruta en el Valle del Tezontle alrededor de las 2130, nos despedimos y nos fuimos en caravana hasta salir del Ajusco y así cada uno se fue separando conforme el rumbo de cada quien, a la par que nos despedíamos por los radios…

Una muy buena e improvisada ruta, todos sin excepción nos atascamos y nos divertimos.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.